Iluna helenium

Antes de que aparecieran los antibióticos modernos, el helenio era una de las principales medicinas para tratar tuberculosis. Aunque pocas veces resulta eficaz para tratar infecciones tan graves, el helenio es un remedio que se tolera bien y que es eficaz para la tos y las enfermedades de las vías respiratorias como la bronquitis.

USOS MEDICINALES

Acción

  • Antibacteriano
  • Diaforético (provoca la sudoración)
  • Expectorante
  • Amargo suave
  • Tónico

Tos, infecciones de las vías respiratorias y congestión

El helenio alivia los resfriados con y sin mucosidad. Es mejor combinarlo con otros remedios para la tos, como el tomillo, y se puede administrar a niños resfriados. Su acción antibacteriana ayuda a desinfectar los pulmones, y las flemas se descongestionan y son más fáciles de expulsar. El helenio combina bien con remedios como la flor de saúco para problemas catarrales en el oído, la nariz y la garganta, sobre todo cuando el catarro se extiende por la garganta hasta los bronquios. También es eficaz contra el asma bronquial.

Convalecencia

Gracias a su acción tónica sobre el sistema respiratorio y el digestivo, el helenio es un remedio ideal para los convalecientes, ya que aumenta el apetito y restablece la vitalidad, sobre todo tras una infección de las vías respiratorias. Las decocciones calientes tomadas durante todo el invierno ayudan a protegerse contra las infecciones recurrentes.

Parásitos gastronintestinales

El helenio tiene una actividad destacada contra las lombrices y los parásitos intestinales. Combinado con otros remedios, trata con eficacia la disentería amoébica.

Precauciones

En raras ocaciones puede provocar reacciones alérgicas o molestias gastrointestinales. No se aconseja tomarlo durante el embarazo o la lactancia.

Partes empleadas

  • Raíz