Proceso industrial – pastillas y cápsulas

Productos herbarios

Aunque la imagen de la elaboración de medicinas a base de plantas que tiene mucha gente es la de ollas llenas de líquidos burbujeantes y botellas que huelen raro, lo cierto es que en muchos lugares del mundo, los productos herbarios, sobre todo las pastillas y las cápsulas, se fabrican en lo más alejados posible de la encimera de una cocina.

Una gran parte de esta industria, conocida como industria fitomacéutica, posee fábricas multimillonarias, de alta tecnlología y herméticamente selladas. De hecho, muchos grandes fabricantes fitomacéuticos son propiedad de las principales empresas farmacéuticas. Solo hay que entrar en una des sus webs y hacer clic en el apartado de productos para saber cuál es su origen herbal.

Los remedios fabricados industrialmente siguiendo las buenas prácticas de fabricación (GMP) seguramente serán de buena calidad y además mejores que los producidos de una forma más tradicional y con una tecnología pocco avanzada. Sin embargo, al igual que ocurre con la producción a pequeña escala del vino de gran calidad, los fabricantes a pequeña escala suelen obtener productos herbarios y remedios de una calidad muy superior a los remedios sin receta producidos de forma industrial. Teniendo eso en cuenta, las GMP aseguran al consumidor que los productos sin receta siguen unos estándares de calidad aceptables.

Cápsulas y pastillas

La mayoría de cápsulas y pastillas se fabrican de forma industrial, algunas a partir de hierbas pulverizadas, aunque muchas se fabrican a partir de extractos blandos o secos. Para disolver los constituyentes activos básicos de la planta se emplean varios disolventes líquidos, que luego se evaporan y dejan un extracto blando que contiene entre un 20% y un 30% de agua. Los extractos secos se pulverizan con facilidad y generalmente no contienen más de un 5% de agua. Luego se preparan, por ejemplo como pastillas, para que la dosis sea uniforme.

Extractos estandarizados

Las hierbas secas o extractos estandarizados son productos herbarios (normalmente cápsulas, pastillas y tinturas) que contienen un nivel mínimo de uno o más constituyentes. Mediante un equipo científico de medición sensible, por ejemplo, una cromotografía líquida de alta resolución, se analizan grupos de material herbario para establecer los niveles de estos constituyentes. Los grupos que alcanzan el nivel requerido de un constituyente concreto se llaman estandarizados. El ginkgo (Ginkgo biloba), estandarizado por su contenido en glicósido flavón, y el cardo mariano (Silybum marianum), estandarizado por su contenido en silimarina, son buenos ejemplos.

Algunas hierbas se estandarizan por dos constituyentes distintos. En el caso del hipérico (Hypericum perforatum), algunos productos se estandarizan por su contenido en hipericana; otros, por su contenido en hiperforina, y otros, por ambos.

Casi todo el mundo estará de acuerdo en que este tipo de control de calidad es válido, sobre todo para los remedios sin receta. Sin embargo, algunos métodos más sofisticados emplean la huella digital de la planta, el patrón total de los constituyentes exraídos, que refleja la complejidad natural de la planta, llamada a veces espectro total de los ingredientes. Muchas personas argumentan que este proceso refleja de forma más precisa la calidad herbal, ya que es la mezcla compleja de los constituyentes de una planta, no solo uno o dos constituyentes aislados., la que produce su beneficio medicinal. Por ejemplo, se han identificado al menos cinco procesos distintos que contribuyen a la actividad antidepresiva del hipérico. Por eso los fitoterapeutas venden hierbas y tinturas producidas por fabricantes a pequeña escala que emplean el método el espectro total como control de calidad.

Extractos purificados

Sin duda, se puede afirmar que los extractos estandarizados que están purificados (los niveles de algunos constituyentes se refuerzan a costa de otros) no son en absoluto remedios herbarios, sino medicinas en parte herbales y en parte químicas. Los extractos purificados suelen ser muy concentrados; de hecho, los constituyentes seleccionados pueden ser tan concentrados (hasta casi dos mil veces más), que aparecen pocas sustancias químicas de la planta. Estos productos pueden ser buenos, pero no se puede decir que sean medicamentos herbarios. Los extractosde isoflavonas de trébol común (Trifolium pratense) y algunos productos de aloe vera (Aloe vera) son ejemplos de este tipo de proceso.

Al comprar remedios a base de plantas, mira la etiqueta para conocer la información sobre la estandarización y consulta el apartado lo que la etiqueta debe decir.